
Por Ángel Hernández
San Andrés Tuxtla, Ver.- Antes de que un globo se eleve, hay meses de trabajo sobre una mesa: dibujos, moldes, papel cortado pieza por pieza, combinaciones de colores y muchas horas en las que manos de distintas edades trabajan alrededor de una misma tradición.
Para Alfredo de Jesús Tepo Jara y los integrantes del equipo Somos Más, elaborar globos de papel no es únicamente participar en un festival. Es continuar una enseñanza que pasó de padres a hijos y que ahora buscan entregar a una nueva generación.
El equipo, integrado por alrededor de 16 personas entre familiares, primos, amigos y jóvenes que se han incorporado por interés en esta tradición, comenzó desde febrero la preparación de sus trabajos para el Festival Internacional del Globo de Papel 2026.

El proceso inicia mucho antes de pegar la primera hoja.
Primero se diseña el globo; después se eligen los colores, las formas y los dibujos que llevará. A partir de ahí comienzan los cortes y el armado de cada una de las piezas.
En los diseños de mayor tamaño, explicó Alfredo, pueden utilizarse alrededor de dos mil pliegos de papel, principalmente cuando se trata de trabajos con figuras detalladas. Algunos pueden requerir entre dos y tres meses de elaboración.
Las llamadas hilamas representan uno de los mayores retos. Sus numerosos picos y recortes deben realizarse con moldes para conseguir que la figura mantenga sus proporciones y no pierda su forma al momento de ser armada.

A la precisión del diseño se suma otro desafío: conseguir que la estructura resista.
Las uniones se refuerzan con cinta e hilo para evitar que el papel se abra ante las corrientes de aire. En la parte inferior se coloca la base y la tradicional candileja, elaborada con parafina y material absorbente, que funciona como combustible para generar el aire caliente que permite elevar el globo.
Pero detrás de la técnica también hay una preocupación: que el conocimiento no termine con quienes actualmente lo practican.

Alfredo aprendió de su padre y ahora procura integrar a jóvenes a su equipo para que conozcan el proceso y puedan continuar la tradición.
Para él, además de mantener ocupadas a las nuevas generaciones en una actividad artística y colectiva, enseñarles a elaborar globos permite que se involucren directamente con una parte de la identidad de San Andrés Tuxtla.
Los diseños han cambiado, las figuras son cada vez más complejas y las técnicas continúan evolucionando. Sin embargo, en cada globo permanece algo que no se modifica con los años: la satisfacción de construirlo en comunidad.

Y es precisamente ahí donde esta tradición encuentra su fuerza. Antes que papel y pegamento, cada globo está hecho de horas compartidas, enseñanzas familiares y manos jóvenes que comienzan a aprender un oficio que los globeros de San Andrés Tuxtla quieren mantener en el aire durante muchas generaciones más.