Colombia y Veracruz, unidos por el arte de los globos de papel

Por Ángel Hernández

San Andrés Tuxtla, Ver.- Papel, color, paciencia y fuego.

Lo que comienza con pequeños recortes termina convertido en enormes figuras que se elevan por el cielo y que, más allá del espectáculo, representan años de tradición, aprendizaje y convivencia entre generaciones.

Durante el Festival Internacional del Globo de Papel 2026, artesanos de Colombia compartieron espacio con globeros de México y Brasil, en un encuentro donde las distintas técnicas terminaron hablando un mismo lenguaje: el del trabajo hecho a mano.

Daladier Álvarez y Jason, originarios de Medellín, Colombia, llegaron a San Andrés Tuxtla con una amplia experiencia en este arte. Para ellos, participar en este tipo de encuentros significa mucho más que mostrar un globo terminado; representa la oportunidad de conocer otras formas de elaboración y descubrir las semejanzas que existen entre comunidades separadas por miles de kilómetros.

Daladier recordó que ha visitado México desde años atrás y destacó la evolución que ha observado en la elaboración de los globos.

“Cuando yo llegué por primera vez, la técnica de acá era un poco más simple; ahora está muy igual. Brasileros, colombianos y mexicanos trabajamos con mucha seguridad”, explicó.

La elaboración puede tomar desde algunos días hasta semanas, dependiendo del tamaño, la cantidad de figuras y la complejidad del diseño. Los globos tradicionales pueden construirse con mayor rapidez, pero cuando incorporan estrellas, formas geométricas y numerosos detalles, el trabajo aumenta considerablemente.

Para estos artesanos colombianos, también existe un componente emocional. La concentración y perseverancia necesarias para trabajar durante horas alrededor del papel convierten esta actividad en una forma de convivencia y bienestar.

Jason lleva aproximadamente 25 años elaborando globos. Comenzó desde pequeño gracias a las enseñanzas de su padre, haciendo del oficio una tradición familiar que hoy continúa compartiendo fuera de Colombia.

En San Andrés Tuxtla encontraron una tradición con la que se identifican. Las técnicas cambian, los diseños son distintos y cada país aporta su propio estilo, pero cuando los globos están listos para elevarse, las fronteras prácticamente desaparecen.

Colombia, Brasil y México mostraron así que alrededor de una hoja de papel también puede construirse un intercambio cultural: uno que conserva la memoria de quienes enseñaron este oficio y abre espacio para las nuevas generaciones que buscan mantenerlo vivo.

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