La música transforma vidas: niños neurodivergentes muestran su talento en recital en Xalapa

Entre melodías, emociones e historias de superación, alumnos de Casa Arietta, Escuela de Música y Arte, demostraron que la música también es una poderosa herramienta de inclusión y desarrollo.

Por Ángel Hernández

Xalapa, Ver.– La música se convirtió en un puente de inclusión, aprendizaje y emociones durante el recital “Misterio y Cempasúchil: El último acorde del año”, realizado este sábado en el salón del Parque Infantil Murillo Vidal del DIF Estatal.

El evento reunió a estudiantes de Casa Arietta, Escuela de Música y Arte, desde pequeños de tres años hasta adultos de 65, quienes interpretaron piezas inspiradas en el Día de Muertos y Halloween, después de cuatro meses de preparación.

Sonia Fernanda Díaz Castillo, encargada de la dirección y docente de la institución, destacó que entre los participantes se encuentran niños neurodivergentes que, mediante la música, fortalecen habilidades de coordinación, concentración, lenguaje y convivencia social.

Explicó que la escuela ofrece clases de musicoterapia para estudiantes con autismo, TDAH, síndrome de Down y discapacidad intelectual, mediante actividades adaptadas a sus necesidades.

“Les beneficia muchísimo en lo social, porque algunos tienen dificultades para socializar con otros niños. También les ayuda en la concentración y la coordinación”, señaló.

Uno de los testimonios más emotivos fue el de Nayeli Segura, madre de un pequeño neurodivergente que ha encontrado en el piano una forma de expresión y desarrollo.

Relató que anteriormente su hijo no toleraba ciertos sonidos ni canciones infantiles, situación que podía provocarle crisis sensoriales. Sin embargo, después de aproximadamente dos años de aprendizaje musical, ha mostrado avances significativos.

“Él antes no toleraba la música, podía entrar en crisis. Ahora ya canta, ya baila y verlo sentado, esperando su participación, es un gran avance”, compartió emocionada.

Por su parte, Evelyn Acosta Hernández, madre de otro pequeño participante de cuatro años, destacó que la enseñanza musical ha favorecido el ritmo, la vocalización y la disciplina de su hijo, quien participó con una pieza de la película Coco.

El recital, que también contó con la participación de Kibo La Suricata, permitió reconocer el talento y esfuerzo de los estudiantes, así como el acompañamiento de sus familias.

Esta jornada dejó una enseñanza para algunos niños, tocar una melodía representa también vencer barreras, ganar confianza y descubrir nuevas posibilidades.

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