
Entre el dolor, la esperanza y la exigencia de justicia, familiares sembraron árboles para recordar a Ivonne e Iriana, desaparecidas desde el 14 de octubre de 2011. Denuncian que las investigaciones siguen sin ofrecer respuestas.
Por Ángel Hernández
Xalapa, Ver., 14 de octubre de 2026. — Han pasado 15 años desde que Yolanda Espíritu Mota vio salir de casa a sus dos hijas, sin imaginar que aquel día comenzaría una búsqueda que marcaría su vida para siempre. Hoy, el tiempo ha pasado, pero la esperanza de encontrarlas permanece intacta.
Ivonne e Iriana desaparecieron el 14 de octubre de 2011, luego de salir a cobrar su sueldo. De acuerdo con sus familiares, ambas se encontraron con algunas amistades y desde entonces no volvieron a saber de ellas.

Este miércoles, integrantes del colectivo Hijos y Madres Buscadores Veracruz realizaron una siembra simbólica de árboles para mantener viva su memoria y recordar que, después de una década y media, la búsqueda continúa.
Yolanda relató que sus hijas salieron alrededor de las 10:30 de la mañana. Una estaba de vacaciones y la otra disfrutaba de su día de descanso. Sin embargo, ninguna regresó.
Al hablar sobre las investigaciones, lamentó que los avances hayan sido demasiado lentos y que, durante todos estos años, las familias hayan tenido que insistir para obtener información.
Cuestionada sobre lo que el Gobierno del Estado y la Fiscalía les han quedado a deber, su respuesta fue contundente: “Todo, todo”.

Por su parte, Talita, familiar de las desaparecidas e integrante del colectivo, expresó la frustración de continuar sin respuestas después de tantos años.
“Nos faltan muchísimas respuestas. Se cumplen 15 años el día de hoy y prácticamente nos quedamos en cero”, lamentó.
Asimismo, dirigió un mensaje a la gobernadora Rocío Nahle García, a quien pidió mayor sensibilidad ante la crisis de desapariciones y resultados concretos para las familias.
“No se trata de aumentar, se trata de disminuir, se trata de escuchar a las familias, se trata de realmente resolvernos los casos”, reclamó.
Yolanda también pidió respaldo institucional para continuar las labores de búsqueda, pues aseguró que, pese al tiempo transcurrido, no piensa detenerse.

“Como madre, nunca voy a dejar de buscarlas hasta que Dios me lo permita”.
Quince años después, los árboles sembrados representan memoria y esperanza, pero también una exigencia de justicia. Porque mientras las autoridades no esclarezcan lo ocurrido, Yolanda seguirá viviendo con la misma pregunta que la acompaña desde aquel viernes de octubre: ¿dónde están sus hijas?