
Por Ángel Hernández
Xalapa, Ver.- Detrás del rugido de las motocicletas también hay solidaridad, empatía y ganas de ayudar. En Veracruz, integrantes de la comunidad motociclista se han sumado a la campaña nacional “Estafeta contra el Cáncer”, una iniciativa que recorre el país con un objetivo común: apoyar a niñas y niños que enfrentan esta enfermedad.
Yamileth Hernández, conocida en el mundo del motociclismo como “Pantera Independiente”, explicó que este movimiento nació en Hermosillo, Sonora, inspirado en una historia de lucha contra el cáncer y que, con el paso del tiempo, logró unir a motociclistas de distintas ciudades del país.

La dinámica es sencilla, pero cargada de significado: mediante rifas, boteos, lavados de motocicletas y actividades organizadas por motoclubs, los participantes reúnen recursos que posteriormente son destinados a asociaciones dedicadas al acompañamiento de pacientes con cáncer.
En esta ocasión, el esfuerzo se realiza en apoyo de AMANC, asociación que brinda respaldo a niñas, niños y adolescentes que atraviesan por esta enfermedad y a sus familias.
Una estafeta color rosa se convierte en el símbolo de esta causa. Durante el rally nacional, pasa de motociclista en motociclista y recorre distintos puntos de México, representando la unión de cientos de personas que decidieron poner su pasión por las motos al servicio de quienes más lo necesitan.

En Veracruz participan alrededor de 12 ciudades, entre ellas Xalapa, Veracruz y Tierra Blanca. A nivel nacional, la campaña reúne a motociclistas de los 32 estados y de cientos de ciudades.
El recorrido nacional iniciará el 11 de septiembre en Cabo San Lucas y llegará hasta Mérida, Yucatán, a mediados de noviembre.
“Nosotros no nos quedamos con el dinero, no nos pagan. Al contrario, para nosotros es un placer y un orgullo trabajar en esto con transparencia”, expresó Yamileth Hernández.
La motociclista también hizo un llamado a quienes forman parte del gremio para conducir con responsabilidad, especialmente ante los accidentes que se han registrado en los últimos años.

Recordó que el casco y el equipo de protección pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte, además de insistir en evitar el alcohol y las conductas de riesgo.
Porque detrás de cada motociclista hay una familia que espera su regreso a casa, y detrás de cada bote rosa hay también una familia que lucha contra el cáncer.
Esta vez, la carretera no solo une ciudades: también une voluntades, esperanza y solidaridad.