
La producción del Ballet Folklórico del Gobierno del Estado llevó al escenario una historia de fe, inocencia y esperanza que cautivó al público en la Sala Emilio Carballido.
Por Ángel Hernández
Xalapa, Ver.- La noche de este viernes, el telón de la Sala Emilio Carballido del Teatro del Estado “General Ignacio de la Llave” se abrió para dar paso a una de las historias más entrañables de la literatura y el cine religioso: “Marcelino Pan y Vino, El Musical”, una producción del Ballet Folklórico del Gobierno del Estado de Veracruz que conquistó al público con una puesta en escena llena de sensibilidad, música y emotivos mensajes sobre la fe y la bondad.

Desde los primeros minutos, los asistentes fueron transportados a un antiguo convento franciscano, recreado mediante una escenografía de grandes dimensiones que evocó claustros, pasillos y espacios de recogimiento. La iluminación y los cambios de ambiente acompañaron cada momento de la historia, logrando que el espectador se sumergiera en el universo del pequeño Marcelino.
La obra sigue la historia de un niño huérfano criado por frailes, cuya inocencia lo lleva a descubrir una profunda amistad con la figura de Cristo. Sobre el escenario, el personaje principal se convirtió en el corazón de la producción, sosteniendo algunos de los momentos más emotivos de la noche y generando una conexión inmediata con el público.

A lo largo de la representación, el elenco desplegó un trabajo coral que combinó actuación, canto y movimiento escénico. Los personajes que dan vida a los frailes aportaron momentos de reflexión, alegría y humor, construyendo una atmósfera cálida que permitió equilibrar la profundidad espiritual de la historia con escenas ligeras y entrañables.
Uno de los instantes más impactantes llegó cuando Marcelino se encuentra frente a la imagen de Cristo. El silencio que se apoderó del recinto evidenció la fuerza emocional de una escena que, generación tras generación, continúa tocando fibras sensibles por su mensaje de amor incondicional y esperanza.

La producción también destacó por el cuidado en los detalles visuales. Los vestuarios, inspirados en hábitos franciscanos, y la iluminación en tonos cálidos y azules ayudaron a reforzar la narrativa, mientras que los números musicales aportaron dinamismo a una historia ampliamente conocida por el público.
Al concluir la función, los aplausos reconocieron el trabajo de actores, bailarines, músicos y equipo técnico que hicieron posible este estreno, consolidando una propuesta escénica que apuesta por acercar valores universales a través del teatro musical.

Con esta puesta en escena, el Ballet Folklórico del Gobierno del Estado de Veracruz demuestra una vez más su capacidad para explorar nuevos formatos artísticos y conectar con públicos de distintas edades, llevando al escenario una historia que sigue vigente por la sencillez de su mensaje: la fe, la bondad y el amor pueden transformar cualquier vida.
Mención especial merece el talento del elenco, integrado por jóvenes y adultos que asumieron el reto de dar vida a personajes entrañables a través de la actuación, el canto y la interpretación escénica. Su entrega sobre el escenario permitió construir una narrativa emotiva que mantuvo cautivo al público de principio a fin, convirtiendo cada escena en una experiencia cercana y conmovedora.

La realización de “Marcelino Pan y Vino, El Musical” contó además con el respaldo de la Secretaría de Cultura de Veracruz (SECVER) y de la Coordinación de Promoción de los Valores Cívicos y Culturales de la Secretaría de Gobierno, instancias que, junto con el Ballet Folklórico del Gobierno del Estado, sumaron esfuerzos para hacer posible esta producción artística orientada al fortalecimiento de los valores, la identidad cultural y la convivencia familiar a través del arte.
“Marcelino Pan y Vino, El Musical” dejó así una huella emotiva en su noche de estreno, recordando a los asistentes que las historias más simples suelen ser también las más profundas.