Cuesta de Laja: rezago histórico y avance comunitario, en la visión de Juan Javier Gómez Cazarín

Columna | Lo que yo pienso

A poco más de una hora al sur de la cabecera municipal de San Andrés Tuxtla se ubica la comunidad de Cuesta de Laja, una localidad de menos de mil 500 habitantes que durante años enfrentó condiciones de rezago social, particularmente en materia educativa.

En su columna “Lo que yo pienso”, el delegado de Bienestar en Veracruz, Juan Javier Gómez Cazarín, expone que esta comunidad fue históricamente ignorada por administraciones anteriores, al no representar un peso electoral significativo.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en 2010 el analfabetismo en Cuesta de Laja alcanzaba el 23 por ciento, muy por encima del promedio nacional de ese entonces, que rondaba el 7 por ciento. Además, el nivel promedio de escolaridad no superaba el cuarto año de primaria.

Para 2020, ya en el contexto de la llamada Cuarta Transformación, este indicador logró reducirse a cerca del 16 por ciento, lo que, si bien representa un avance, aún evidencia el rezago estructural de la zona.

En este contexto, Gómez Cazarín destaca la importancia de fortalecer la infraestructura educativa, particularmente el Telebachillerato de la comunidad, que durante años operó sin instalaciones propias. Relata que docentes como Joheli Alberto López Palacios y Francisco Javier Cobaxin Ramos, junto con padres de familia, impulsaron actividades como rifas, kermeses y ventas para reunir recursos y comenzar la construcción de aulas.

Durante su etapa como diputado, el ahora delegado contribuyó con parte de su salario para apoyar el arranque del proyecto. Posteriormente, ya en funciones dentro del Gobierno Federal, gestionó recursos del programa La Escuela es Nuestra, mediante el cual la comunidad recibió 600 mil pesos, administrados directamente por los padres de familia.

Con estos recursos, no solo se logró concluir un aula, sino construir tres espacios educativos adicionales, equipados incluso con sistemas de climatización, los cuales fueron inaugurados recientemente.

El funcionario subraya que este tipo de acciones representan cambios graduales pero significativos en la vida de las comunidades, al incidir directamente en el acceso a la educación de las nuevas generaciones.

Asimismo, añadió que, a través del programa La Clínica es Nuestra, también se llevaron a cabo trabajos de rehabilitación en el Centro de Salud de Cuesta de Laja, ampliando el impacto de las acciones gubernamentales en la localidad.

La experiencia de Cuesta de Laja, concluye, refleja cómo la organización comunitaria y el acceso directo a los recursos públicos pueden transformar de manera tangible las condiciones de vida en zonas históricamente marginadas.

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