
Ángel Hernández
Xalapa Veracruz.- Este lunes se cumplieron 14 días desde aquel 27 de octubre, cuando Miguel Iriza Gutiérrez, de 31 años, vivió lo que él mismo describe como “un milagro de Dios”. Ese día, mientras nadaba en la cascada de La Monja, en el municipio de Teocelo, fue arrastrado por una fuerte corriente de agua que lo hizo caer hasta la poza inferior. La caída le provocó fracturas en las vértebras y costillas, hipotermia y una fuerte pérdida de sangre, pero logró sobrevivir.

“Yo estaba en la cascada, en la parte de arriba, en una poza. Llegó una corriente de agua, me arrastró. No me caí, fui arrastrado por la corriente… me rompí las vértebras, unas cuantas costillas, me dio hipotermia, pero aún así estoy a salvo”, relató Miguel, ya fuera de peligro.
El rescate fue una verdadera odisea. Tardaron más de dos horas en poder sacarlo del lugar con apoyo de Protección Civil, bomberos y la policía, quienes utilizaron poleas para poder moverlo entre las piedras y la corriente. Su padre, Miguel Agustín Iriza Rojas, recuerda el momento con angustia y gratitud.

“Él se desangró mucho, no sabía ni de dónde era la sangre. Tardaron más de dos horas en poder sacarlo porque la corriente se lo podía haber llevado. Aguantó hipotermia, el desangrado, todo… Fue un milagro que resistiera”.
El joven fue trasladado primero al hospital de Coatepec, y posteriormente al Hospital Civil de Xalapa “Dr. Luis F. Nachón”, donde permaneció 14 días hospitalizado y fue sometido a una cirugía de columna en las vértebras L1 y L2.
“Es un milagro estar vivo porque estaba a punto de morir. Estaba en shock y crítico, con hipotermia. Mis signos vitales estaban a nada de irse, pero nunca perdí el conocimiento, siempre estuve consciente y agradecido de estar vivo”, dijo Miguel desde el hospital.
Afortunadamente, la cirugía fue un éxito y este lunes fue dado de alta. Puede caminar, mover sus piernas y mantiene todas sus funciones motoras. Agradeció profundamente al equipo médico del Hospital Civil por la atención recibida.

“Agradezco el servicio del Hospital Civil de Xalapa, en especial al doctor Eboyu, al doctor Alarcón y a la enfermera Marlene. Muy buen servicio, hicieron un gran trabajo conmigo”.
Su padre también expresó su reconocimiento al personal médico y de enfermería.
Hoy, Miguel Iriza Gutiérrez deja el hospital con vida, agradecido y consciente de que volvió a nacer:
“Todavía pude pararme con las vértebras rotas, pero perdía mucha sangre. Llegué casi sin signos al hospital. Es un milagro… estoy vivo para contarlo”.
































