
Leandro llegó al mundo el pasado 21 de enero de 2026 rodeado de amor y esperanza. Sin embargo, apenas a sus dos días de nacido comenzó una batalla que hoy lo mantiene entre la vida y la muerte en terapia intensiva neonatal.
Todo inició con una ictericia neonatal severa. Sus niveles de bilirrubina subieron a cifras críticas que obligaban a realizar un procedimiento urgente llamado exanguinotransfusión, un cambio total de sangre indispensable para salvar su vida.

Sus padres lo llevaron al IMSS, donde son derechohabientes activos. No obstante, denuncian que el tratamiento fue negado porque el bebé aún no estaba registrado, pese a que la ley establece que los recién nacidos pueden recibir atención durante sus primeros días de vida.
Ante la emergencia, la familia trasladó al menor a un hospital privado donde se realizó el procedimiento. Aunque inicialmente fue exitoso, horas después el bebé sufrió un paro cardiorrespiratorio.
Desde entonces, su estado ha sido crítico.
Leandro ha pasado por múltiples complicaciones: infecciones, sepsis, transfusiones, cuatro intubaciones y episodios de choque. A pesar de ello, continúa aferrándose a la vida.

Su madre, Valeria Mendoza, describe el difícil proceso:
“Ha sido un sube y baja con su salud… ha sido muy fuerte con todo lo que ha pasado. Ha tenido un paro cardiorrespiratorio, está intubado… han sido muchísimas cosas para que Leandro hasta este día pueda estar aquí”.
Actualmente permanece en terapia intensiva neonatal sin un diagnóstico definitivo. Los médicos sospechan un error innato del metabolismo, enfermedades genéticas raras que pueden ser tratables si se identifican.
Mientras tanto, los gastos médicos ya superan el millón de pesos, una cifra que la familia describe como insostenible.
Su padre, Gerson Limón, explica:
“Considero que de eso se trata la fe… en los momentos complicados es cuando más hay que apegarnos a ella… eso es lo que nos ha mantenido en la fortaleza”.
La familia ha iniciado rifas y una colecta en la plataforma GoFundMe para poder continuar pagando la atención médica.
Hoy, Leandro sigue luchando.
Y sus padres solo piden una oportunidad más para salvarlo.