🟤#Columna||| 𝙏𝙖𝙣𝙩𝙤𝙮𝙪𝙘𝙖 𝙚𝙡 𝙛𝙞𝙣 𝙙𝙚𝙡 𝙘𝙖𝙘𝙞𝙘𝙖𝙯𝙜𝙤 𝙮 𝙚𝙡 𝙢𝙞𝙚𝙙𝙤 𝙙𝙚 𝙦𝙪𝙞𝙚𝙣𝙚𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙙𝙞𝙚𝙧𝙤𝙣 𝙚𝙡 𝙥𝙤𝙙𝙚𝙧

Sin Mentiras: Por el Mentiroso. 🕵️

Cuando existe voluntad política y amor genuino por la tierra que se gobierna, el trabajo no se detiene. Eso es justo lo que hoy ocurre en Tantoyuca, un municipio que durante décadas fue rehén de un cacicazgo familiar encabezado por los Guzmán Avilés, quienes convirtieron al poder público en un patrimonio privado, administrado al antojo de una sola familia y siempre de espaldas al pueblo.

La ciudadanía se cansó. Se hartó de la marginación, del abandono y de las viejas prácticas que mantuvieron a Tantoyuca sumido en el rezago mientras unos cuantos se enriquecían. Por eso el mensaje fue claro y contundente: el pueblo los vetó en las urnas y les cerró la puerta del poder. Hoy, ese pasado se resiste a morir y patalea desde la desinformación y el golpeteo mediático.

Apenas con unos días al frente del Ayuntamiento, Roberto San Román ha dejado claro que llegó a gobernar por amor a su gente, a cambiar el rumbo de Tantoyuca y a demostrar que sí se puede hacer gobierno donde antes solo hubo abandono. Su gobierno avanza a paso forzado, con trabajo diario, decisiones visibles y un equipo que opera en territorio, no desde el escritorio. Ese ritmo incomoda a quienes estaban acostumbrados a no rendir cuentas, a no trabajar y a vivir del presupuesto público sin pudor.

Por eso hoy arrecian los ataques. Perfiles falsos, páginas anónimas y grupos de WhatsApp se han convertido en el refugio de quienes perdieron el control del municipio y ahora extrañan las arcas municipales. No es oposición, es nostalgia del saqueo. No es crítica, es miedo a que el cambio sea irreversible. Pero Tantoyuca ya despertó, identifica a los emisores del lodo y entiende que cuando el ruido aumenta es porque el poder ya no les pertenece.

San Román, mientras tanto, sigue avanzando. No se detiene ante la guerra sucia ni se engancha con las viejas mañas. Cada paso dado desde el gobierno deja claro que el municipio dejó de servir a intereses familiares y comenzó a responder al pueblo. Y para los caciques desplazados, no hay derrota más dolorosa que esa.

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