Yeyé es un joven que dio vida después de la vida.

_Su familia decidió donar sus órganos para alegrar a otras familias_.

Emiliano Zapata, Veracruz..- El ambiente en Palmarejo, Emiliano Zapata Veracruz, es de tristeza, impotencia, luto. Héctor Jhoet Montano González de 16 años ya no alegrará la vida de su familia.

Ese niño muy alegre, carismático, amiguero, trabajador y muy cariñoso, que siempre andaba cantando , bailando y que era la chispa de su casa ahora está en el corazón de su familia, amigos y de todo aquel que tuvo la dicha de conocerlo…

El pasado 15 de septiembre al regresar a su casa, después de pasar una tarde con sus amigos, fue víctima de un accidente que le costó la vida.

Su madre, Juana González Blanco recuerda que cuando lo encontró (después del accidente), lo encontró mal pero le hablaba; me habló. Asegura que le logró hablar en el traslado de la ambulancia; pero al llegar al hospital desmejoró y desde ese momento , se dio cuenta que su hijo ya estaba mal.

En una silla se encuentra sentada la señora Juana, en sus manos sostiene la fotografía de “Yeye”, como le llamaban de cariño. Sus ojos están llenos de lágrimas. En ocasiones, le da la mano a su esposo. Toda la familia está destrozada pero tranquila, porque saben que Héctor se encuentra descansando en paz y desde donde esté, les dará fuerza y motivación para salir adelante.

Por eso, después de su muerte y en medio de la tristeza y el dolor decidieron donar sus órganos. Sin embargo, no imaginaron el difícil proceso que enfrentarían.

La tía de yeyé, Angélica Montano, vivió de cerca todo este viacrucis.

“Es un proceso sumamente difícil y no solamente en las instituciones; es en todos los aspectos no, tanto en el área hospitalaria como pues después la situación forense, en el registro civil”.

Sin embargo, el sacrificio valió la pena; los organos de Yeye, salvarán la vida de muchas personas…

“Sentir de alguna manera que él está viviendo y alegrando, vibrando haciendo felices no a muchas personas, a muchas familias no, porque si bien es cierto que su órgano se fue para unos jovencitos unas jovencitas no lo sabemos, este de imaginarme la alegría y la felicidad de esas familias hoy en vida y cómo les está cambiando la vida es algo; pues que te llena de ilusión y de esperanza no”, expreso la tia de Héctor.

Para la familia de Héctor, Yeye es un héroe; aun muerto siguió ayudando y provocando sonrisas en muchas personas. Confían que las autoridades estatales y federales tomen cartas en el asunto para evitar la tramitología y el desgaste físico, emocional y económico que se ven expuestos y con ello aumentar la cultura de la donación de órganos y tejidos, dando vida después de la vida.

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