Jorge Briones /Noticias El Indicador
XALAPA, VER.- El trabajo post mortem es una de las actividades más complicadas que requiere de gran valor, trabajar con los muertos no es cualquier cosa.
El señor Diego Carrasco lo sabe, desde hace más de 40 años se ha dedicado al embalsamamiento de cuerpos en Xalapa.
Cada cuerpo para don Diego es una historia diferente, les habla como si aún estuvieran vivos y a veces ellos le responden.
“A veces tenemos un cuerpo aquí y los ponemos así y nada más de repente estira la mano, a veces el que estén así, quedan tan rigidos que por inercia cuando estiran la mano la cierran”, explicó en entrevista.
Don Diego ha visto de todo durante la vida que le ha dedicado a la actividad de embalsamar cadáveres, asegura que las sombras y sonidos inexplicables son el pan de cada día.
Tener la fortaleza de don Diego es una gran proeza, algunos de sus compañeros, comenta, no han resistido y prefirieron renunciar tras escuchar cosas extrañas.
“Si a veces si se siente el ambiente pesado se oyen así como gritos, como alaridos, a veces se oyen cerca a veces se oyen lejos, pero ese compañero desde que escucho eso mejor dijo “ay nos vemos”, comentó.
Este embalsamador xalapeño ama su trabajo, por eso ya no le teme a la muerte, ha sabido comprenderla desde dos puntos de vista opuestos, ahora dedica su tiempo a embellecer los cuerpos sin vida para que los familiares reciban la impresión de que están dormidos.
Don Diego ofrece sus servicios en la funeraria Tepeyac, la más popular de la zona metropolitana de Xalapa, localizada en la prolongación Jorullo de la colonia Aguacatal.


